En la práctica cotidiana del mejoramiento, nos exige actitudes que en la práctica tradicional de nuestras escuelas no están siempre presentes. Nos exige perder el miedo a decir lo que pensamos. En muchas ocasiones, decir lo que pensamos crea problemas. Es muy probable que, al hacerlo, incomodemos a otros. Sin embargo, un proceso de mejoramiento de la calidad se fundamenta justamente en el hecho de que hay cosas que no nos parecen bien. La crítica es parte constitutiva del mejoramiento de la calidad. La condición es que la crítica genere sugerencias, sea creativa y constructiva, y conduzca a que todos mejoremos.
La contraparte de la necesidad de expresar lo que pensamos es la apertura para reconocer nuestros errores. Es decir, los otros también tendrán que perder el miedo a decir lo que piensan, y en ocasiones harán críticas a nuestro quehacer. Hay que reconocer que las críticas son necesarias para mejorar nuestro desempeño. En nuestra sociedad, rara vez podemos tener la oportunidad de vernos como nos ven los demás. La crítica constructiva de los otros es una fuente privilegiada de auto-mejora. Para que realmente pueda darse un proceso de crítica y autocrítica, en un ambiente de libertad, es necesario que esta necesidad se trate abiertamente en las reuniones de equipo al iniciar un proceso de mejoramiento de la calidad.
Si aceptamos y respetamos las diferencias, tendremos la posibilidad de llegar a consensos mucho más profundos. Llegar al consenso entre personas que piensan igual no es nada difícil. Basta proponer algo que todos compartan para que todos digan sí, sin la necesidad de analizar lo que se propone y de discutirlo a fondo. Llegar al consenso entre personas que piensan distinto, en cambio, significa que tenemos que analizar el problema a fondo, discutir sus implicaciones y sus causas, proponer soluciones diversas, defender y argumentar sus implicaciones.
La falta de relevancia de los aprendizajes que ofrece la escuela explica en buena parte de su falta de calidad. Sin embargo, la relevancia no se puede entender como la entrega de un conjunto de datos "relevantes" a los alumnos, en el sentido de que son cercanos a lo que ellos experimentan en su vida cotidiana fuera de la escuela. Lo verdaderamente relevante es la habilidad para comprender la lengua escrita y para expresarse por escrito, para razonar, para resolver problemas, para analizar, para evaluar opciones y acercarse a la información. Esto implica poner un énfasis mayor sobre las habilidades que sobre los conocimientos.
La filosofía de la calidad le da mucha más importancia a disminuir las variaciones que a obtener mejores promedios. Si traducimos este precepto a la educación, y muy especialmente cuando hablamos de educación básica, que es un derecho humano fundamental, esto significa que la calidad se preocupa más por la justicia que por la igualdad. La calidad cree en las personas y en ellas invierte sus mayores esfuerzos. Nosotros, como causantes de la calidad, tenemos la exigencia de creer en nuestros alumnos. Tenemos la obligación de compartir nuestros logros y las formas como los hemos obtenido. En educación, la verdadera medida de la calidad se encuentra en la extensión del movimiento a otras escuelas de la región, a otras regiones, al sistema educativo como un todo.
Bibliografía.
Schmelkes, S. (1995). Algunas implicaciones de la calidad, en Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. (pp. 117-125). México, D.F., Subsecretaria de Educación Básica y Normal.
Comentario.
Demos tomar en cuenta que la calidad tiene una infinidad de implicaciones necesarias una vez obtenido esta. Debemos entender a la critica como una herramienta que nos permite tener una perspectiva diferente acerca de lo que los demás piensan que esta mal y así poder modificarlo, la critica se hace con el afán de mejorar así que en referencia con la calidad sise quiere mejorar debe existir tal. Tomando en cuenta la justicia educativa en el aula lo hemos visto frecuentemente, esta implicación es necesaria por que uno de los objetivos de la calidad es que sea para todos y si se encuentra mal distribuida más que avance en la calidad es un rezago.