miércoles, 14 de diciembre de 2011

CAPÍTULO X ALGUNAS IMPLICACIONES DE LA CALIDAD.


En la práctica cotidiana del mejoramiento, nos exige actitudes que en la práctica tradicional de nuestras escuelas no están siempre presentes. Nos exige perder el miedo a decir lo que pensamos. En muchas ocasiones, decir lo que pensamos crea problemas. Es muy probable que, al hacerlo, incomodemos a otros. Sin embargo, un proceso de mejoramiento de la calidad se fundamenta justamente en el hecho de que hay cosas que no nos parecen bien. La crítica es parte constitutiva del mejoramiento de la calidad. La condición es que la crítica genere sugerencias, sea creativa y constructiva, y conduzca a que todos mejoremos.
La contraparte de la necesidad de expresar lo que pensamos es la apertura para reconocer nuestros errores. Es decir, los otros también tendrán que perder el miedo a decir lo que piensan, y en ocasiones harán críticas a nuestro quehacer. Hay que reconocer que las críticas son necesarias para mejorar nuestro desempeño. En nuestra sociedad, rara vez podemos tener la oportunidad de vernos como nos ven los demás. La crítica constructiva de los otros es una fuente privilegiada de auto-mejora. Para que realmente pueda darse un proceso de crítica y autocrítica, en un ambiente de libertad, es necesario que esta necesidad se trate abiertamente en las reuniones de equipo al iniciar un proceso de mejoramiento de la calidad.
Si aceptamos y respetamos las diferencias, tendremos la posibilidad de llegar a consensos mucho más profundos. Llegar al consenso entre personas que piensan igual no es nada difícil. Basta proponer algo que todos compartan para que todos digan sí, sin la necesidad de analizar lo que se propone y de discutirlo  a fondo. Llegar al consenso entre personas que piensan distinto, en cambio, significa que tenemos que analizar el problema a fondo, discutir sus implicaciones y sus causas, proponer soluciones diversas, defender y argumentar sus implicaciones.
La falta de relevancia de los aprendizajes que ofrece la escuela explica en buena parte de su falta de calidad. Sin embargo, la relevancia no se puede entender como la entrega de un conjunto de datos "relevantes" a los alumnos, en el sentido de que son cercanos a lo que ellos experimentan en su vida cotidiana fuera de la escuela. Lo verdaderamente relevante es la habilidad para comprender la lengua escrita y para expresarse por escrito, para razonar, para resolver problemas, para analizar, para evaluar opciones y acercarse a la información. Esto implica poner un énfasis mayor sobre las habilidades que sobre los conocimientos.
La filosofía de la calidad le da mucha más importancia a disminuir las variaciones que a obtener mejores promedios. Si traducimos este precepto a la educación, y muy especialmente cuando hablamos de educación básica, que es un derecho humano fundamental, esto significa que la calidad se preocupa más por la justicia que por la igualdad. La calidad cree en las personas y en ellas invierte sus mayores esfuerzos. Nosotros, como causantes de la calidad, tenemos la exigencia de creer en nuestros alumnos. Tenemos la obligación de compartir nuestros logros y las formas como los hemos obtenido. En educación, la verdadera medida de la calidad se encuentra en la extensión del movimiento a otras escuelas de la región, a otras regiones, al sistema educativo como un todo.

Bibliografía.
Schmelkes, S. (1995). Algunas implicaciones de la calidad, en Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. (pp. 117-125). México, D.F., Subsecretaria de Educación Básica y Normal.

Comentario.
Demos tomar en cuenta que la calidad tiene una infinidad de implicaciones necesarias una vez obtenido esta. Debemos entender a la critica como una herramienta que nos permite tener una perspectiva diferente acerca de lo que los demás piensan que esta mal y así poder modificarlo, la critica se hace con el afán de mejorar así que en referencia con la calidad sise quiere mejorar debe existir tal. Tomando en cuenta la justicia educativa en el aula lo hemos visto frecuentemente, esta implicación es necesaria por que uno de los objetivos de la calidad es que sea para todos y si se encuentra mal distribuida más que avance en la calidad es un rezago.

CAPÍTULO IX. LA CALIDAD NECESITA LA PARTICIPACION DE LA COMUNIDAD.


Los padres de familia son uno de los beneficiarios más importantes del quehacer de la escuela.  Pero debemos tomar en cuenta que las características de las familias y la dificultad de que la escuela se adapte a estas características, a menudo son causas importantes de los problemas. Por eso en educación básica no se puede entender la calidad sin una activa participación de los padres de familia. El ideal consiste en que la comunidad haga propia la escuela, la considere suya, la apoye y se involucre con ella como agente activo en el proceso permanente de mejoramiento de la calidad.
A pesar de tener metas comunes, muchas veces surgen conflictos entre la comunidad y la escuela. Si consideramos que escuela, comunidad y padres de familia pretenden lo mismo, estaremos de acuerdo en que el trabajo conjunto para lograr estos objetivos producirá mejores y mayores resultados que el esfuerzo aislado de una de las partes.
Una vez incorporado el servicio educativo en una comunidad, la escuela se vuelve parte de la vida de la misma. Es raro encontrar una escuela que no realice algún tipo de servicio a la comunidad. Además de todas las formas en las que la escuela está en la comunidad, el conjunto de relaciones informales que el personal de la escuela establece con los diferentes miembros de la comunidad son muy importantes. Pero así como la escuela está en la comunidad, la comunidad también está en la escuela, en muchas ocasiones los alumnos traen consigo los problemas de su comunidad y de sus familias. Los padres de familia también se manifiestan, de formas muy importantes en la escuela y le imprimen, a cada escuela, un sello especial. Algunas ideas para involucrar a los padres en la escuela son:
1.      Nuestro trabajo desde el aula.
·         Aprovechar conocimientos, habilidades, valores y actitudes de nuestros alumnos.
·         Involucrar a los padres de familia, a los demás miembros, y/o a personas de la comunidad, en las tareas escolares de los hijos.
·         Hacer participar personas de la comunidad en la impartición de clases específicas

2.      La creación de un ambiente familiar propicio al aprendizaje.
·         Nutrición.
·         Higiene.
·         Salud.
·         Conocimiento de las etapas de desarrollo del niño y sus requerimientos.
·         Conocimiento de la importancia de un ambiente familiar estable y afectuoso para el buen desarrollo de los niños.
·         Los apoyos familiares al trabajo escolar de los niños.

3. El apoyo especial de los padres a los alumnos rezagados y/o a los que                                      presentan problemas especiales de aprendizaje (mediante visitas domiciliarias).

4.      Otros aspectos en los que pueden establecerse las relaciones entre la escuela y la comunidad.
·         Consejo técnico.
·         Asociación de Padres de Familia.
El proceso de búsqueda permanente de mayor calidad del aprendizaje entre nuestros alumnos se verá fortalecido en la medida en que en ello involucremos a todos los que comparten este mismo objetivo.

Bibliografía.
Schmelkes, S. (1995). La calidad necesita la participación de la comunidad, en Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. (pp. 101-116). México, D.F., Subsecretaria de Educación Básica y Normal.

Comentario.
En mi opinión la participación de la comunidad en la escuela es de vital importancia, ya que un involucramiento de padres de familia y demás personas de la sociedad propician un ambiente que favorece el proceso educativo. Este capitulo va totalmente relacionado con la lectura de Peter Mortimore “Características de las escuela efectivas” en donde nos habla la forma en que favorece la colaboración Hogar-Escuela a la formación del alumno. De igual manera se relaciona con uno de los guiones de trabajo donde se plasmó en que consistía la participación social y en que apartados se encontraba tanto en la Ley General de Educación como en el Artículo 3° Constitucional.

CAPÍTULO VIII. LA PLANEACIÓN Y LA EVALUACIÓN PARA LA CALIDAD.


La búsqueda de la calidad se inicia, como ya decíamos, con la insatisfacción con el estado de cosas. En otras palabras, comienza con el reconocimiento de la existencia de un problema. El cual puede ser de dos tipos: preocupación por los deficientes resultados que la escuela está produciendo o una preocupación por los procesos deficientes que la escuela está desarrollando. El reconocimiento del problema puede proceder de varias fuentes.
            El director tiene una idea de cómo deben ser las cosas mejores. Lo que procede difícil es que esta idea se convierta en plan. Lo más difícil es que el equipo de docentes reconozca también el problema y esté dispuesto a colaborar para convertir la idea en plan. Por eso la planificación es un aspecto muy importante en los procesos de mejora de la calidad. Para que la idea se convierta en plan, es necesario conocer el bien problema, sus causas y sus posibles de soluciones. Hablemos de las características de plan:
·         El plan debe elaborarse en equipo. En conjunto desarrollar un plan, que el director convoque, logre convencer, entusiasme y comprometa al equipo de docentes.
·         El plan debe comenzar por estabilizar los procesos, o por definir la estabilidad existente. Este debe ser el primer paso en un proceso de mejoramiento de la calidad.
·         Diseñar los resultados deseados. Consiste en definir lo que queremos lograr. Es importante, fijar metas realistas no utópicas ni idealistas.
·         El plan debe privilegiar los procesos de prevención del problema. Teniendo  en cuenta que solo atacando las causas se previenen los problemas.
·         Debe privilegiar la disminución de las variaciones por encima de la elevación del promedio.
·         Requiere programas más precisos. Intervienen pequeños equipos de trabajo denominado, “círculos de calidad.

Puesto que un plan pretende modificar procesos, es necesario que las prácticas consideradas necesarias para modificarlos se revisen en forma permanente por parte del propio equipo que las definió. A esta revisión continua se le llama monitoreo, a diferencia de la evaluación que revisa los resultados. Cambiar nuestras prácticas no es fácil. Vamos a encontrar obstáculos y problemas que no nos hubiéramos podido imaginar antes de intentar el cambio. El proceso se monitorea. Los resultados se evalúan.
En educación, la evaluación es una práctica común. El problema es que sólo se evalúa, no se monitorea. La evaluación, sin monitoreo, no permite mejorar la calidad, solamente constatar su presencia o ausencia. La evaluación es importante, pero sólo es útil para mejorar cuando se la combina con el monitoreo.
      Una vez demostrado que los procesos desencadenados en efecto han tenido los resultados esperados, es necesario estandarizar estos procesos, se trata de establecer con claridad los nuevos niveles de comportamiento, con el fin de evitar la recurrencia a las situaciones anteriores. Iniciaremos un nuevo proceso de mejoramiento, pero a partir de un nuevo nivel de desempeño y de procesos mejorados. De esta forma aplicaremos el ciclo PHRA: planificar- hacer-revisar-actuar.

Bibliografía.
Schmelkes, S. (1995). La planeación y la evaluación para la calidad, en Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. (pp. 89-100). México, D.F., Subsecretaria de Educación Básica y Normal.

Comentario.
Yo pienso que la planeación y la evaluación son dos puntos fundamentales en el proceso de mejoramiento de la calidad educativa. Debemos tener en cuenta que para que un proceso, programa o política se lleve a cabo debe estar muy bien planeada para que mediante sus líneas de acción se consoliden las metas prepuestas, esto lo relaciono con la política educativa en la lectura del ProNaE al igual que en la “Alianza para la calidad de la educación”, también se debe considerar los recursos con los que se cuentan y que la planeación sea basada en la realidad. La evaluación debe ser vista como un generador de información que nos permitirá conocer los aspectos negativos y tratar de cambiarlos teniendo en cuentas que el fin común es elevar la calidad educativa.