Si bien, planificar es importante por que se propone la solución de los problemas de la educación, al planificar a nivel central se comenten dos errores:
· El primero supone que todas las escuelas del ámbito de acción planificador son similares, sabemos que esto no es así, la realidad de nuestras escuelas en nuestros países es sumamente heterogénea. La escuela típica no existe.
· El segundo desde la planificación central supone que la demanda educativa está dada, y está dada de manera idéntica en todas las escuelas. Desgraciadamente este supuesto también es falso.
Las diferencias entre las escuelas que producen aprendizajes de calidad y aquéllas que no lo hacen no se explican por la presencia o ausencia de un solo factor, ni siquiera por la presencia o ausencia de un conjunto de ellos, sino por la interacción entre factores que tienen que ver con la calidad de los aprendizajes.
Así como el planificador se equivoca cuando piensa que la demanda está dada, y que basta con asegurar la oferta educativa, nosotros nos equivocamos a nivel de plantel escolar cuando pensamos que es suficiente con que la escuela abra sus puertas y funcione normalmente. De esta forma el primer reto de la búsqueda de la calidad, desde el plantel y respecto al contexto específico en el que está ubicado, es el de lograr adaptar la escuela a las condiciones de vida reales de las familias, a fin de que sea cultural y económicamente más accesible y más atractiva. El segundo reto es hacer del contexto un interlocutor más claramente exigente de los derechos que le corresponden respecto a la educación de sus hijos, pero a la vez cada vez más comprometido, corresponsablemente, con esta búsqueda de calidad.
En la planeación debemos tener siempre presente que no todas las escuelas poseen las mismas características, la demanda no tiene características similares debido al contexto donde se desarrolla. Nosotros debemos adecuar los aprendizajes y las estrategias de acuerdo al contexto, es decir, adaptar la escuela al contexto no el contexto a la escuela, a fin de que las familias tengan oportunidad de accesar a la educación y la perciban como una herramienta para el progreso. Podemos relacionarlo con las clases donde analizamos que el contexto es uno de los principales influyentes de los resultados educativos.
Bibliografía: Schmelkes, S. (1995). Capítulo III La calidad en el plantel y en su contexto. Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. (pp. 43 – 47). México, D.F. Secretaria de Educación Pública.
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